Desayuno de sorpresas...
Y la caja de Pandora se abrió...Anoche escribía algo acerca de unas notitas que alguien dejaba en cada par de calcetines perdidos en el tiempo, y tenía que ordenarlos poco a poco para darle un significado.
Esta mañana, nada más bajar a la calle como siempre he abierto el buzón y para mi sorpresa un paquete inesperado en la distancia. Es como si aquello que solo imaginaba en mi mente se hiciera realidad, ahora sí tenía una bolsita pequeñita para colgar en mi mano. He cerrado con fuerza mis dedos contra la bolsita, y finalmente sentada en el coche he ido sacando cada uno de los detalles. Tirando de dos cuerdecitas de cuero la caja de Pandora se abre y de su interior escapan notitas diminutas... una a una las he léído y he comprendido que son parte de mis sueños. Cada palabra contenía más significado que la anterior, aunque no diré cuáles eran porque para mí es como un pedacito de mi mente plasmado con tinta. Una carta magic de un Unicornio "¿Sabe? Yo también pensé que los unicornios eran monstruos fabulosos! ¡No había visto hasta ahora uno vivo!. Bueno, ahora que los dos nos hemos visto mutuamente, dijo el unicornio, si tu crees en mí, yo creeré en ti!. Lewis Carroll, A través del espejo.. Y por último un pequeño libro de cuentos de hace bastante tiempo, que estoy deseando leer. Quizás lea uno cada noche antes de ir a dormir.
Puede que muchos de vosotros no entienda todo esto. Lo entiendo. Pero solo decir que lo que para algunos son simplemente tonterías sin sentido, para alguien puede estar cargado de significado, sensaciones, olores, sabores, y sobretodo repleto de sueños.
Gracias :*
PD- Es bonito quedarse con la boca abierta ante sorpresas así, y notar que en el fondo todos tenemos un niño/a escondido buscando a gritos una salida del laberinto."
Han desaparecido mis calcetines de nubes, los amarillos de chupa chups, los de rayas naranjas y aquellos que solía ponerme para hacerte sonreir. Con cada amanecer me faltó uno de cada par, y en el que decidió quedarse conmigo un mensaje abstracto. Día a día fui colgando los solteros en la cuerda medio sujeta por un nudo no muy grueso. Cada noche un par nuevo, y con cada rayo de luz uno más llorando gota a gota por sentirse solo. Así un día y otro día
una semana y otra sucesiva, un mes y el siguiente
Hace años yo soñaba con ser bailarina. Entonces
nadie lo entendía. Sin embargo no solo me gustaba ponerme mis zapatillas de danza y las mil fundas sobre la piel por pura aficción, sino que para mí era algo más. Lo que nadie sabía es que para mí era una liberación de sentimientos, sensaciones,
cada movimiento acompañando aquella música a veces suave
significaba un paso más hacia mis sueños. Lo que nunca nadie supo es que no sabía expresar mis sentimientos con palabras
no sabía decir te quiero, y lo hacía bailando. Cada actuación iba dedicada a alguien
cuando los aplausos sonaban regalaba una mirada al homenajeado/a
pero nadie se fijó. Después los focos me cegaban y solo dejaban una mancha blanca ante mí y un calor que invadía todo mi cuerpo. Cada golpe de tacón un gesto de rabia que nunca transmití, cada brazo en el aire
un te necesito más que nunca, cada vuelo de volantes, cada lunar, cada horquilla del recogido... un te quiero silencioso
la danza como máxima expresión, aquello que nunca supe decir con palabras.
...
Las últimas gotas de lluvia resbalan por mi cristal, y el olor a tierra mojada se cuela por cada rincón. Las paredes de este corazón cansado escucharon tantas veces esa melodía, aquella con la que bailaban las mariposas que habitaban tu barriga.Ahora las maletas de cartón me esperan bajo la luz tenue de la entrada. En ellas tantos besos dados y otros tantos que permanecieron guardados, las sonrisas de los buenos días, los cálidos abrazos de diciembre, las caricias de terciopelo, y las lágrimas de sal
Aquí os dejo una canción que me ha pasado alguien que comparte algunos sueños conmigo, como estar cerca del mar, incluso en invierno, en esa época en la que las olas rompen con más fuerza llorando en soledad, y solo tienen como compañía a aquel que quiere seguir escuchando sus susurros...
Hay días en los que se agradece el roce de la brisa fresca en la cara. Estás asomada a la ventana con la mirada perdida en todo aquello que supone tu entorno, tu vida, mientras el ruido que llega desde ahí fuera se hace lejano para tus oidos. Dentro, al otro lado del cristal Pino Daniele nos regala una canción, una de tantas italianas que han ido sonando durante toda la tarde en aquella radio que encontraste por casualidad, o quizás fue con la intención de recuperar todos tus momentos de hace un par de meses, que ahora simplemente se vuelven recuerdos, como todo lo que pasa...
Ningún día es igual y tu lo sabes,
Atardecer de un septiembre...